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Tema del mes | 17

05 de junio: Celebremos nuevamente el Día Mundial del Medio Ambiente

Escrito por: 
Augusto Castro, director INTE-PUCP

Cada año escribimos una pequeña nota para celebrar el Día Mundial del Medio Ambiente y lo hacemos porque la idea de celebrar entraña siempre el compromiso de afirmar la vida. Ciertamente que esto no es poca cosa. Celebrar el Medio Ambiente es reconocer principalmente que la vida se mantiene y que es nuestra responsabilidad que esto siga siendo así.

La vida humana no es solamente la vida del espíritu, la vida de la conciencia o una narrativa. La vida humana, como la vida de cualquier ser vivo, es parte de la vida natural; vivimos porque se han dado las condiciones para que esta pueda materializarse. Muchos pueden creer, por la vorágine del mundo moderno, que vivimos gracias a la tecnología, a la ciencia o a la cultura; pero esto no es del todo cierto y más bien expresa una mirada distorsionada de las cosas. Vivimos porque somos parte de la naturaleza, porque compartimos la gracia de la vida con muchos seres vivos y porque la naturaleza ha ido creando las condiciones para que la vida surja y se mantenga.

La celebración del Medio Ambiente se refiere a esto primordialmente. Se trata de pensar y de actuar en función de la perdurabilidad del mundo y de la vida. A esto nos referimos cuando hablamos de sostenibilidad y cuando las Naciones Unidas nos recuerdan los diecisiete objetivos del desarrollo sostenible (ODS). Se trata de enfrentar las consecuencias que hemos generado al actuar torpemente y como aprendices de mago al utilizar combustibles fósiles y generar millones de toneladas de carbono que se acumulan en la atmósfera. Se trata de crear las condiciones para una nueva civilización y un nuevo ideal de reproducción de la vida humana que no se base en energía fósil, sino en energía renovable y que se sustente en las soluciones que la naturaleza ha creado en millones de años.

El Día del Medio Ambiente es, por ello, una reafirmación de la vida frente a la gigantesca contaminación que vivimos por la generación de los gases de efecto invernadero; es una reafirmación del nuevo sentido de solidaridad que no solo toma en cuenta y de manera exclusiva a la especie humana, sino que se abre a la solidaridad con todos los seres vivos y con el planeta. Se trata de superar una mirada y una práctica antropocéntrica que está destruyendo el mundo y con ello la vida de los seres humanos.

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