Tema del mes | 20

24 de junio | Día del Campesino

Foto: Soluciones Prácticas

“Día del Campesino: Corrupción y Ciudadanía”

Escrito por: Luis Mujica, Investigador, Grupo Interculturalidad y Ambiente, INTE-PUCP

El Perú tiene alrededor de 2 millones 300 mil campesinos agrupados en 6,277 comunidades campesinas (el 94% en los andes) y 1,322 comunidades nativas (99% en la amazonia). Hoy en día habría 7 campesinos, de cada 100 peruanos, ocupados de la producción agrícola ganadera en la tercera parte del territorio nacional. Pero, solo el 18% del terreno se usa para fines agrícolas y el 82% son terrenos no agrícolas. La mayoría de las tierras dependen de las lluvias y solo un porcentaje reducido tiene riego y se hace mayoritariamente por gravedad.

Pero, hoy en Andahuaylas, que es una de las zonas de producción agrícola más importante del país y símbolo de lucha por los derechos a la tierra, está paralizada por sus pobladores que han reiniciado su lucha contra la corrupción, que quedó trunca en diciembre del 2016. La huelga seguramente seguirá hasta el “día del campesino” y, si los pobladores y campesinos no son escuchados, la paralización se prolongará por más tiempo. Esta es, por eso, una ocasión para repensar lo que significa ser ciudadano en un país que quiere un verdadero proyecto de desarrollo sostenible y sobre todo justicia.

El paro comenzó el 14 de junio promovido por el Frente de Defensa por los Intereses y Desarrollo de Andahuaylas (Fredipa). Alrededor del día del campesino, el paro iniciado el año pasado es contra la corrupción en las dependencias públicas y la ineficacia del Poder Judicial y el Ministerio Público en el tema de control de la corrupción.  La participación en esta medida de lucha es ciudadana y la participación es de los sectores de la población andahuaylina, que ponen en cuestión el modelo de desarrollo y administración política local y nacional actuales.

Los campesinos y los pobladores en general hacen una paralización que toca el corazón de la ciudadanía misma. No se trata de una mera reivindicación de los derechos económicos o sociales, se trata de una paralización que reclama uno de los elementos fundamentales para que haya democracia: la ética. ¿Quiénes podrían cerrar los ojos y los oídos ante estos reclamos?

El día del campesino no puede ser más un tiempo para un discurso demagógico y vacío que provienen de diversos sectores de la población; vale decir que la palabra no puede ir en contra de los derechos que son conculcados sistemáticamente por formas de organización de la sociedad política del país. Las autoridades no pueden seguir pensando que los “campesinos” son “ciudadanos de segunda categoría” o “ciudadanos de a pie”; son ciudadanos que tienen derechos de hacer ori su voz para decir que la corrupción es una de las razones de la injusticia y pobreza.

La paralización reclama que la Contraloría General de la República, el Fiscal de la Nación y otros ministerios cumplan con su función, pero sobre todo que las autoridades locales se alineen a la vida social de los pobladores que piden se atienda sus demandas y esta vez no solo por la comida sino para comer y vivir en justicia y paz: hawka kanapaq. ¿Qué pasaría si los dos millones y medio de campesinos pudieran paralizar para luchar contra la corrupción?

Las opiniones vertidas por los autores son a título personal y no compromete la opinión del INTE-PUCP.

Compartir via:

Compartir vía:
Enviar a:
© 2017 Pontificia Universidad Católica del Perú
Todos los derechos reservados