Formando conciencia ambiental desde las metodologías de investigación
Estudiantes de la Facultad de Ciencias y Artes de la Comunicación de la PUCP desarrollan sus capacidades de investigación desde la comprensión de desafíos ambientales contemporáneos.
¿Qué tan cercana es la temática ambiental a nuestro día a día? Para la profesora Yolanda Rodríguez, la problemática ambiental está presente en nuestra cotidianidad, en las decisiones de consumo que tomamos y también en nuestro entorno profesional.
Es por esto que, desde hace tres años, en el dictado del curso horario a su cargo, Métodos y Técnicas de Investigación 2, la profesora Rodríguez ha incorporado una innovación pedagógica: todos los proyectos de investigación desarrollados por los y las estudiantes tienen como punto de partida una problemática ambiental elegida por ellos mismos.
“El objetivo central del curso es que los estudiantes aprendan a diseñar, ejecutar y presentar los resultados de una investigación utilizando métodos y técnicas cualitativas, pero situamos ese aprendizaje en la problemática ambiental porque la urgencia climática es real y porque es parte de nuestro modelo educativo como universidad”, explica Rodríguez, quien además es investigadora del Instituto de la Naturaleza, Tierra y Energía (INTE) de la PUCP.
El curso es obligatorio para todas las especialidades de la Facultad de Ciencias y Artes de la Comunicación de la PUCP y se dicta dos veces al año. Desde que se ha incorporado este diseño enfocado en Comunicación y Ambiente, han pasado por el curso 143 estudiantes de las cuatro carreras de la facultad: Publicidad, Comunicación Audiovisual, Periodismo y Comunicación para el Desarrollo. Ellos han desarrollado en total 38 proyectos de investigación.
¿Qué inquietudes ambientales tienen los jóvenes?
Durante el semestre 2026-1, los equipos investigaron temas tan diversos como el impacto ambiental de la inteligencia artificial generativa, el consumo de fast fashion, las prácticas veganas, las decisiones de compra en bioferias, el reciclaje de botellas PET en el campus, el voluntariado para la limpieza de playas y la transmisión de conocimientos de medicina tradicional entre estudiantes de la universidad. Aunque los objetivos de cada investigación son distintos, todos buscan comprender cómo las prácticas sociales y de consumo se relacionan con los desafíos ambientales contemporáneos.
A lo largo del curso, los estudiantes han diseñado investigaciones cualitativas completas utilizando metodologías como entrevistas, observación participante, grupos focales y análisis de contenido cualitativo. Por su parte, tanto la profesora Yolanda, como los jefes de práctica Brunella Bertocchi y Jorge Prado, han podido comprobar que la investigación modifica la forma en que los estudiantes entienden el ambiente y la relación que tiene con su vida cotidiana y sus decisiones de consumo.
“Este curso ha sido como un despertar para los y las estudiantes, al conocer que la crisis ambiental no es algo lejano o ajeno a ellos, sino que guarda relación con sus hábitos, con qué compran o consumen en el día a día. Por eso, creo que como docentes, independientemente del objetivo central de cada curso, es posible incorporar una reflexión sobre las problemáticas ambientales. Esto permite a los estudiantes desarrollar conciencia ambiental y los motiva a actuar”, sostiene la profesora Rodríguez.
Inteligencia artificial, veganismo y fast fashion
Uno de los proyectos analizó las percepciones de estudiantes y profesores de la PUCP sobre el uso de la inteligencia artificial generativa para las actividades académicas y su conocimiento sobre los impactos ambientales de ésta.
“Encontramos que los lineamientos institucionales de la PUCP no consideran el impacto ecológico de la inteligencia artificial. Creemos que es necesario incorporar recomendaciones para promover un uso más responsable”, señala la estudiante Gabriela del Castillo, integrante del equipo.
Para el desarrollo de su trabajo, se informaron sobre los centros de datos, cuya operación demanda grandes cantidades de electricidad, agua para refrigeración e infraestructura física.
“Muchos estudiantes reconocen que existe un impacto ambiental, pero ese conocimiento todavía no se traduce en cambios de comportamiento”, añade su compañero Leonardo Méndez, quien también destacó que este tipo de enfoques resultan indispensables dentro de la formación universitaria.
Otro grupo decidió investigar el estilo de vida vegano entre estudiantes de la PUCP. Según la estudiante Chiara Aguilar, el proyecto les permitió desmontar varios estereotipos.
“Descubrimos que el veganismo no se limita a la alimentación. También implica prácticas de consumo, principios éticos y decisiones cotidianas relacionadas con la sostenibilidad”, explica.
También, encontraron vínculos entre las prácticas veganas y la reducción del impacto ambiental asociado a la producción industrial de alimentos, como las emisiones de gases de efecto invernadero, el uso intensivo de agua y la pérdida de biodiversidad.
Pero quizá el aprendizaje más importante fue el personal. “Mientras entrevistábamos a las personas, nos preguntábamos si nosotras mismas estábamos contribuyendo al cuidado del ambiente con nuestras decisiones de consumo. Fue una reflexión que nos cambió bastante”, comenta.
Otro de los proyectos se enfocó en la industria del fast fashion y el papel de la comunicación en la construcción de hábitos de consumo.
Para Luciana Huertas, abordar el tema la llevó a cuestionar los mensajes que circulan diariamente en redes sociales, ya que pudo evidenciar cómo las plataformas digitales incentivan formas de consumo insostenibles ambientalmente.
“El desierto de Atacama en el norte de Chile se ha convertido en uno de los vertederos de ropa usada más grandes del mundo, donde llegan toneladas de ropa que la industria de la moda desecha. Necesitamos aprender a distinguir cuándo realmente necesitamos comprar y cuándo sólo lo hacemos porque una tendencia lo impone. Como comunicadores tenemos una responsabilidad sobre los mensajes que difundimos, porque influimos en las decisiones del público y esas decisiones también tienen consecuencias ambientales”, señala.
Una semilla para el futuro
Además del aprendizaje obtenido en materia de métodos de investigación cualitativa, el curso ha dejado una pregunta instalada en la mente de los estudiantes: ¿cómo incorporar la dimensión ambiental en su futuro ejercicio profesional?
Según Rodríguez, muchos continúan desarrollando estos proyectos en cursos posteriores e incluso los convierten en sus tesis de licenciatura.
“La idea es que esa semilla permanezca. Que comprendan que lo ambiental atraviesa todas las profesiones y que siempre podemos investigar y actuar desde el lugar que ocupamos”, concluye.