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03 de Agosto de 2023

¿Por qué son tan importantes los manglares?

Texto: Daniel Contreras Zuloaga

Este ecosistema, que en Perú  se encuentra únicamente en el extremo norte de la costa, es esencial para la armonía del medio ambiente, por su gran aporte en la lucha contra el cambio climático. Sin embargo, la intervención humana y el desarrollo turístico sin límites, lo amenazan. 

Recientemente celebramos el Día Internacional de la Protección del Ecosistema de Manglar. Por su gran aporte en la lucha contra el cambio climático, este ecosistema merece mayores reflectores. 

En nuestro país contamos con más de 8,000 hectáreas de manglar, en diferentes estados de conservación. El área protegida Santuario Nacional de los Manglares de Tumbes, muy cerca de la frontera con Ecuador, abarca casi 3000. Esta reserva posee una importante diversidad de flora y fauna, que incluye invertebrados acuáticos de gran valor económico para la población aledaña. 

“Los manglares son ecosistemas anfibios, ubicados donde la costa y el mar se encuentran. Han sido ampliamente ignorados durante muchos años, ya que los ecólogos marinos se centran en el mar y los ecólogos terrestres en la tierra, dejando esta franja de árboles en un limbo”, señala Rosa María Román-Cuesta, ecóloga e investigadora invitada del INTE-PUCP.

Este ecosistema consiste en humedales poblados por el mangle, un árbol adaptado a espacios con alta concentración de salinidad. Los mangles han desarrollado mecanismos para extraer la sal y utilizar el agua en su proceso de fotosíntesis y crecimiento, precisa Román-Cuesta. 

“Estos árboles han evolucionado para expulsar el exceso de sal a través de los estomas de las hojas. Además, tienen raíces especiales que les permiten sobrevivir a los oleajes del mar y las mareas (fuerte densidad de raíces en zanco), así como respirar por encima del nivel del agua (neumatoforos) ”, explica la experta.

En Latinoamérica, cuatro especies de mangle predominan: el mangle rojo, el mangle blanco, el mangle negro y el mangle botoncillo. En Asia pueden encontrarse hasta 40 especies arboreas en el ecosistema manglar.

Ecosistema esencial 

De acuerdo con Román-Cuesta, los manglares son esenciales para el planeta. “Los manglares protegen las costas contra oleajes, huracanes y marejadas. Además, retienen sedimentos y ayudan a fijar la línea costera, contribuyendo a combatir el aumento del nivel del mar”, indica la investigadora.

Asimismo, estos ecosistemas brindan diversos servicios ecosistémicos de gran utilidad para la sociedad humana y otras especies marinas. “Por ejemplo, actúan como filtros naturales para el agua dulce que llega al mar, reduciendo la carga tóxica que puede afectar a los arrecifes de coral”, explica Román-Cuesta. 

Los manglares también son capaces de capturar grandes cantidades de carbono, lo que ayuda a contrarrestar el cambio climático. Los mangles que los habitan crecen rápidamente y acumulan biomasa a través de la fotosíntesis, siendo tan o incluso más productivos que las selvas amazónicas al momento de almacenar dióxido de carbono. 

“Los manglares han acumulado grandes cantidades de carbono en el suelo a lo largo de milenios. Si este suelo orgánico se degrada o se seca, puede liberar el dióxido de carbono que estuvo acumulado durante todo ese tiempo, contribuyendo al cambio climático y al aumento de los gases de efecto invernadero”, precisa la experta. 

Además, este ecosistema ofrece un hábitat idóneo para muchas variedades de peces, incluyendo peces de arrecife con gran valor turístico y pesquero para las comunidades costeras, asegurando su seguridad alimentaria. 

Manglares amenazados

Por todas estas razones, los manglares son ecosistemas muy importantes para el medio ambiente, y es fundamental protegerlos. Sin embargo, Román-Cuesta advierte que en el último siglo hemos perdido alrededor del 50% de los manglares del planeta. 

“Aunque los manglares están amenazados por actividades como la acuicultura y el desarrollo turístico, es esencial conservar los manglares que aún existen y restaurar aquellos que han sido dañados”, subraya la investigadora. 

En algunas regiones del Caribe el manglar se ha visto degradado por el desarrollo turístico, así como la construcción de carreteras y diques sin un estudio de impacto ambiental adecuado. En Asia, por su parte, el ecosistema se ve afectado por plantaciones de palma aceitera, especie muy valorada económicamente por su rápido crecimiento. 

En el Perú, nuestros únicos manglares, en Tumbes, enfrentan la amenaza de la acuicultura, relacionada a camaroneras, piscifactorías y la producción de bivalvos. Estas actividades suelen cortar el manglar para crear piscinas y aprovechar el espacio entre la tierra y el mar.

“Lo bueno es que recientemente ha surgido una iniciativa para restaurar estas zonas de alta productividad piscícola y de crustáceos, con el fin de convertir las áreas de acuicultura en espacios de silvicultura acuática, sin destruir las condiciones iniciales propias de la presencia del manglar”, resalta Román-Cuesta. 

Medidas de protección 

Román-Cuesta indica que los manglares son ecosistemas vulnerables al ser relativamente desconocidos, y, por lo tanto, poco apreciados y protegidos.

“Desde la academia, debemos dar a conocer su importancia y promover legislaciones sostenibles que vayan más allá del desarrollo turístico a corto plazo, centrado en actividades extractivas y con problemas en el consumo y la gestión de residuos”, dice la investigadora.

Las comunidades de población costera también juegan un papel esencial en la protección de este ecosistema, ya que al ser conscientes del impacto positivo que genera en su entorno, pueden actuar como sus guardianes. 

Además, la especialista señala que como alternativa al turismo depredador sería positivo fomentar actividades más amigables como el ecoturismo. “Los manglares son lugares con una alta biodiversidad, y son hogar de diversas especies costeras y marinas. Ello los convierte en zonas de gran interés ornitológico, precisa. 

Por otro lado, la experta recomienda recoger más datos sobre los manglares y sus características, para definir mejor las políticas de protección y promoción de actividades comerciales que respeten su integridad. En el caso concreto del ecosistema de manglar peruano, como parte de la iniciativa MangRES de la UNESCO, se han identificado zonas afectadas por la deforestación, la contaminación y la pérdida de cobertura debido a fenómenos naturales, para un proyecto de restauración. 

“Debemos prohibir actividades degradativas en la costa, lo que incluye no solo la expansión del turismo, sino también la caza ilegal de iguanas y la recolección de huevos de tortuga, que a menudo ocupan espacios de arena entre los manglares”, puntualiza Román-Cuesta.

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