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Biodiversidad y diversidad cultural hoy: un llamado a aprender a vivir en armonía con la naturaleza

La celebración del Día internacional de la Diversidad cultural para el diálogo y el desarrollo (21 de mayo) y del Día internacional de la diversidad biológica (22 de mayo), en el contexto actual nos invita a reflexionar sobre cómo vivir en armonía con la naturaleza.

La crisis del coronavirus llega en un momento en el cual diversos espacios multilaterales e internacionales se aprestaban a discutir y avanzar en el desarrollo de políticas globales en pro de la biodiversidad.

Se habían fijado reuniones para evaluar el futuro de los ecosistemas de la tierra, gracias a diversos informes de expertos que dan cuenta de la grave situación que se está viviendo en el planeta, por los niveles críticos de pérdida de biodiversidad y el incremento de efectos extremos asociados al cambio climático. Entre ellas, el Congreso Mundial de la Naturaleza de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), previsto para junio 2020; la Conferencia sobre los Océanos de las Naciones Unidas, prevista para junio 2020; la 15ª Conferencia de las Partes del Convenio sobre la Diversidad Biológica (CDB); la 26ª Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, prevista para noviembre 2020.

Esta dinámica, así como la economía y nuestro ritmo de vida, se han visto detenidos de golpe por la emergencia sanitaria.

Debido a la cuarentena casi global, por la cual tenemos que refugiarnos en nuestras viviendas, nos sorprendemos al ser testigos de cielos despejados de contaminación, la presencia de animales silvestres merodeando por las calles y aire mas limpio en las ciudades; en algo la naturaleza está teniendo un respiro y ganando un espacio.

El coronavirus pone también de manifiesto la importancia del enfoque “Una salud” (One Health) — impulsado por la OMS, la FAO y OIE— el cual implica la necesidad de una aproximación interdisciplinaria para abordar de manera integral la salud humana, la de los animales y la del medio ambiente. Y la importancia de reconocer el aporte que de cada comunidad y de cada cultura.

La relación humanidad – naturaleza está también en discusión, hay una fuerte crítica a la manera utilitaria como los seres humanos y la economía la hemos mirado reduciéndola a “recursos” necesarios para la producción de bienes.

Hay la exigencia de redefinirnos como parte de ella, porque “somos naturaleza”. Y porque “somos naturaleza” es vital vernos dentro de ella también desde la perspectiva de nuestra propia diversidad cultural y de las soluciones que ella ha representando para nuestra convivencia de grupos humanos con su entorno natural.

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