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29 de Noviembre de 2023

[25N] La escasez de agua y violencia de género

¿La inseguridad hídrica en los hogares es un factor de riesgo de la violencia de género? Esta pregunta busca ser respondida en el marco de la investigación: “Inseguridad hídrica y violencia de género: Explorando vínculos y pasos para la prevención. Un estudio comparativo de mujeres indonesias y peruanas”. En el marco del pasado 25 de noviembre, por el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, los resultados de esta investigación son relevantes para comprender el vínculo entre la inseguridad hídrica, la violencia de género y la salud pública.


Texto por Luciana Zunino

El estudio surgió a raíz de las investigaciones realizadas en Indonesia por la Dra. Stroma Cole (Universidad de Westminster), donde identificó diversos casos de violencia de género en zonas de estrés hídrico, por lo que se propuso evaluar la vinculación entre ambos fenómenos.

El objetivo de la investigación, financiada por la British Academy del Reino Unido, se centró en analizar la experiencia de las mujeres con el acceso al agua en el hogar y su posible vínculo con las condiciones de salud. Este proyecto interdisciplinario fue  liderado por las doctoras Stroma Cole (Reino Unido), Paula Tallman (EE.UU.), Binahayati Rusyidi (Indonesia) y Gabriela Salmón (Perú), investigadora del INTE-PUCP.

En el Perú, se trabajó en Tambogrande, Piura, distrito en el que  existen altos índices de pobreza, embarazo adolescente, violencia hacia la mujer e inseguridad hídrica.

Para profundizar sobre lo trabajado en la investigación, se conversó con  la Dra. Gabriela Salmón en una breve entrevista.

Vínculo entre la inseguridad hídrica y la violencia de género

La violencia de género (VG) es una de las amenazas de salud pública más frecuentes en el mundo hoy en día, 1 de cada 4 mujeres son víctimas. Por su parte, la inseguridad hídrica en el hogar es la incapacidad de acceder y beneficiarse de agua asequible, adecuada, confiable y segura para el bienestar y una vida saludable.

Como nuestra experta, entre los hallazgos principales, se encontró que el no tener acceso a agua en los hogares impone a las mujeres disponer de su tiempo para garantizar este recurso en las viviendas familiares. Al respecto, Salmón precisa que: “En el estudio, vimos que el impacto del estrés hídrico en el hogar tiene otras manifestaciones indirectas, que van más allá de cómo medimos la violencia de género normalmente”.

Además, los roles de género establecidos en el hogar pueden limitar la capacidad de liderazgo de las mujeres. Se busca que ellas participen en la toma de decisiones sobre el uso del agua. A propósito, la investigadora comentó que es importante que las mujeres tengan agencia, pues “son ellas las principales afectadas de la carencia de este recurso en los hogares, y normalmente no solo lo utilizan para ellas mismas, sino también para toda la familia”.

Impactos en la salud pública

La falta de acceso al agua y el saneamiento adecuado en las viviendas también generan problemas de salud, que perjudican, principalmente, a niñas, adolescentes y mujeres: “Este es el caso del estrés por la higiene -especialmente menstrual-, retraso en el desarrollo infantil, impacto en la salud reproductiva, parto, post-parto y lactancia”, explica Salmón.

Trazando líneas de acción: educación sexual integral y acceso equitativo al agua 

Como otro resultado relevante, se pudo identificar que, en zonas donde no hay adecuada provisión de agua, muchas niñas y adolescentes pierden horas de su educación para asumir ese rol, lo cual las lleva, en muchos casos, a perder oportunidades por el tiempo invertido en llevar agua a los hogares. 

Por ello, “a los padres de familia, así como a los adolescentes de Tambogrande, se busca dar esta información y sensibilidad sobre salud sexual y reproductiva , así como la manera en que pueden acceder a los servicios de salud que ofrece el Minsa”, argumenta Salmón. 

Agrega además que todas las iniciativas deben ir de la mano para generar un cambio sostenido en el tiempo, tanto para asegurar la provisión adecuada de agua en los hogares como para cambios estructurales y educativos en materia de género, con el fin de prevenir el embarazo adolescente y fomentar la inserción laboral de las mujeres.

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