Revista Kawsaypacha
02 de Agosto de 2021

Seamos “grandes” en nuestra diversidad

Escrito por: Eliana Esparza, investigadora asociada a INTE-PUCP.

¿Qué lecciones hemos sacado en claro después de 200 años de vida republicana? ¿Qué idea tenemos del Perú hoy? ¿Qué nos espera para los próximos 100 años en un contexto mundial de cambio climático? ¿Sabremos adaptarnos? ¿Sabremos sacar provecho de nuestros recursos para superar este reto? ¿Qué otros retos tenemos que vencer ambientalmente para no colapsar?

Después de pensar por un tiempo las respuestas a estas preguntas uno se siente al borde de un precipicio, sin poder ver el fondo al cual saltar.

¿Qué es ser peruano? Al cumplir 200 años de vida republicana, ¿estamos en la capacidad de reflexionar sobre lo que nos hace peruanos? Tenemos un país hermoso, tenemos gente capaz de cosas increíbles, individualmente, y más aún cuando nos unimos para hacer posibles cosas que parecen imposibles. Sin embargo, muchas sombras empañan nuestro bicentenario. El egoísmo, la división interna, la corrupción, el racismo, la falta de educación, el abandono.

Vivimos en un lugar del planeta que concentra una de las mayores diversidades biológicas, fruto de una geografía compleja y variada. Tenemos una riqueza de cultivos tradicionales que pueden asegurar nuestra vida futura. Nuestro mar es uno de los más productivos del mundo, fuente inagotable de especies que han sido el sustento de nuestros pescadores. Tenemos en nuestros recursos naturales un banco genético enorme, fruto de la adaptación de distintas especies a las condiciones únicas que el Perú les brinda. Tenemos una riqueza mineral enorme y variada, incluso para las nuevas tecnologías.

No es sorpresa que nuestra gastronomía aproveche esta oferta gracias a la creatividad peruana y se haya hecho de un lugar junto a las grandes cocinas del mundo, y sea motivo de unión y orgullo. Sin embargo, el uso que damos a esta riqueza es fuente de conflicto y de daño ambiental . Entonces, ¿Por qué no podemos hacer las cosas bien?

No sé por qué, me viene a la mente un recuerdo de alguno de mis viajes. Buscábamos las ruinas de Willcahuain en Huaraz, mientras caminábamos, mi amigo Martín, arqueólogo él, no recordaba la ruta, por lo que acordamos preguntar a quien apareciera por el camino:

  • Wayki[1], ¿dónde está Wilkahuain?”
  • “Más abajo, papái[2]
  • “Gracias Wayki
  • “¿De dónde son?”
  • “Peruano como tú, soy más peruano que la papa” dijo finalmente Martín ante la risa de nuestro amigo.

Hoy pensando a la distancia, recuerdo esa respuesta y me doy cuenta de que tenemos más de 4000 tipos de papas, de todos los colores y sabores: unas resisten heladas, otras soportan ambientes salinos, otras plagas; unas son grandes, otras pequeñas; unas más duras, otras arenosas y suaves. En este momento entiendo mejor la alegoría de Martín. En la diversidad de nuestros orígenes todos también somos tan peruanos como la papa, y esa diversidad es la que nos hace resilientes. Esas diferencias son las que nos hace ricos. Nuestra diversidad, que hace que podamos superar climas variados, adaptarnos a este entorno maravilloso y crear. Esta diversidad que hace tengamos más de 60 lenguas nativas, más de 100 bailes típicos y que nuestra gastronomía tenga más de mil platos “nacionales” producto de la fusión de culturas..

Cuando aceptemos nuestra diversidad seremos realmente grandes.


[1] Voz quechua que significa amigo.

[2] Manera coloquial, en el habla quechua, de decir señor.

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