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30 de Septiembre de 2023

Silvana Vargas: «Ningún plan de seguridad alimentaria será efectivo sin una gobernanza clara que articule a todos los actores»

Foto de El Peruano

Entrevista: Daniel Contreras Zuloaga

La pandemia, la guerra en Ucrania y el Fenómeno del Niño Global han revelado las vulnerabilidades de nuestro país en términos de seguridad alimentaria. En esta entrevista, la investigadora del INTE-PUCP, Silvana Vargas, señala que la falta de un interlocutor claro que coordine los esfuerzos e iniciativas del gobierno con la academia, el sector privado y la sociedad civil, dificulta la implementación de estrategias exitosas para abordar esta problemática. 

El mes pasado, el ministro de Economía y Finanzas, Alex Contreras, acaparó titulares al decir que los peruanos deberían intentar reemplazar el limón en su dieta debido a la repentina escasez del alimento, provocada por las interrupciones en su producción a raíz del fenómeno de El Niño.

Los estragos causados por El Niño son el último suceso que ha puesto sobre la mesa el tema de la seguridad alimentaria en el Perú. En los últimos años, esta se ha deteriorado debido a eventos globales inesperados como la pandemia y la guerra en Ucrania, así como la actual recesión económica y la inflación.

Según un estudio reciente de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y Agricultura (FAO), el 51% de la población peruana se encuentra en una situación de inseguridad alimentaria (un 20%, en inseguridad alimentaria aguda). Asimismo, en su informe del 2022 la FAO estima que nuestro país es el más inseguro de la región en términos alimentarios. 

La investigadora del INTE-PUCP Silvana Vargas, doctora en Sociología Rural y Demografía y Directora Académica de Responsabilidad Social, discute en profundidad este problema.

Leyenda: Foto de Andina

¿Cuáles son las implicancias de tener estas cifras en términos de desarrollo económico y social?

Es importante recordar que la alimentación es un derecho humano fundamental que también habilita otros derechos y oportunidades. Si restringes esa posibilidad para la mitad de los peruanos, eso tiene consecuencias en todas las áreas de sus vidas, desde su salud y su capacidad de estudio hasta su desempeño laboral. Además, una persona que pasa hambre o no puede alimentarse adecuadamente, también pierde dignidad. 

¿Qué explica una situación como esta? Bueno, estamos en un momento crítico que involucra múltiples crisis. No se trata solo de una crisis en la agricultura y la alimentación, sino que se ve agravada por crisis políticas, económicas y ambientales. Todo esto sugiere que no mejorará a corto plazo. 

Eventos como la guerra en Ucrania han revelado la vulnerabilidad de muchos países a shocks externos como este. ¿Tiene Perú un plan de seguridad alimentaria para enfrentar situaciones como esta?

Somos un país altamente vulnerable, y esta es una paradoja. Si bien gozamos de una gran biodiversidad agrícola, nuestra ubicación geográfica nos hace extremadamente vulnerables a los impactos ambientales. Más de la mitad de la población se encuentra en una situación de inseguridad alimentaria, al tiempo que se desperdician 12,000 toneladas de alimentos al año. En este contexto es imperativo tomar medidas. El Perú cuenta con una política y un plan para promover la seguridad alimentaria, compuesto por diversas medidas aprobadas a lo largo de los años. Sin embargo, ninguna de estas acciones será efectiva si no existe una gobernanza clara.

Ello implica la definición precisa de roles para que cada actor involucrado asuma sus responsabilidades. No me refiero solo al sector público con sus distintas competencias, sino también al sector privado, la academia, la sociedad civil, la cooperación internacional y todos aquellos que forman parte de la cadena, incluyendo los medios de comunicación que deben informar oportunamente.

Para que todas estas partes funcionen y cumplan con sus respectivas funciones, es esencial tener una gobernanza efectiva. Esto significa que debe haber un liderazgo claro que organice y oriente el proceso, especialmente en situaciones de emergencia como la que enfrentamos actualmente.

Leyenda: Foto de El Comercio

¿Dónde están las deficiencias en la gobernanza? ¿Cómo podría Perú volverse más resiliente y autosuficiente en términos de seguridad alimentaria?

Creo que en Perú tenemos algunas condiciones favorables. Contamos con políticas, competencias definidas, recursos asignados y conocimiento sobre qué hacer, y hemos identificado vulnerabilidades. Lo que falta es la articulación de todos estos elementos. Incluso cuando la sociedad civil y la academia proponen rutas y alternativas, la falta de claridad en la interlocución es un obstáculo. No sabemos con quién comunicarnos para transmitir nuestras recomendaciones. ¿Debería ser el Ministerio de Desarrollo Agrario, la PCM, el programa Qali Warma o el Instituto Nacional de Innovación Agraria? La interlocución debe estar definida.

Además, creo que desde la universidad también tenemos una responsabilidad para no quedarnos solo en la preocupación y tomar medidas concretas. En el contexto de la crisis agroalimentaria, la PUCP ha implementado una estrategia de respuesta, basada en tres áreas principales: investigación, intervención e incidencia. La investigación se refiere al conocimiento que tenemos sobre el problema, cuál es su alcance y las posibles soluciones que se pueden adoptar.

Además, entendemos que nuestro país es extremadamente diverso y necesitamos modelos de intervención adaptados a contextos territoriales y situaciones diferentes. También existen modelos y experiencias previas que podemos aprovechar. La incidencia se refiere a nuestra capacidad para proporcionar a quienes toman decisiones la mejor información y la experiencia documentada para guiar su trabajo. 

Leyenda: Foto de La República

¿Cómo puede el Perú adoptar políticas para reducir y prevenir los riesgos climáticos que amenazan la seguridad alimentaria? 

Estos eventos son cíclicos y no aislados. Es fundamental contar con una planificación oportuna. La baja ejecución presupuestaria se debe en gran parte a la falta de un plan claro. Si no se es capaz de convocar a quien sabe, creo que es muy difícil definir qué es lo que hay que hacer. Y si se desconoce qué es lo que hay que hacer, difícilmente se podrán ejecutar los recursos. Aquí es donde la coordinación entre diferentes actores vuelve a ser esencial.

Entonces, podríamos empezar por poner a disposición de quienes tienen que tomar decisiones la información que necesitamos para afrontar situaciones como esta.  Hay una probabilidad relativamente alta de que este sea un Fenómeno del Niño moderado en su nivel. No deberíamos esperar a que ocurra para ver qué hacer. Allí cada quien tiene un rol que asumir en términos de información, experiencia y poner a disposición a sus expertos para tomar las decisiones necesarias. 

Organizaciones como las ollas comunes han jugado un rol muy valioso en ese contexto. ¿Cómo empoderar y hacer que sean sostenibles ese tipo de organizaciones de la sociedad civil que ayudan a combatir esta problemática?

Las ollas comunes son una respuesta organizada de la sociedad civil frente a una emergencia. Entonces, no es tanto su sostenibilidad lo que tendríamos que buscar, sino más bien la sostenibilidad de aquellas intervenciones que garantizan el derecho a la alimentación, y asegurar una alimentación oportuna para que las ollas no sean necesarias. No se trata de la perpetuidad de los espacios sino del derecho que está detrás. Hay que asegurarse de abordar lo medular y no tanto la instancia o el espacio, que son medios.

Además, en un escenario ideal, el propio gobierno debería ser capaz de suplir o cubrir estas necesidades.

El gobierno, reconociendo sus propias limitaciones, honestamente no podría hacerse cargo solo de un problema tan grande. Se requiere un trabajo de colaboración con el sector privado, la academia y la sociedad civil en todos los espacios, y asegurarse de que estos aliados conversen y tengan una única agenda para abordar este tema, ya que existe una interdependencia muy fuerte entre lo climático, lo agrícola y lo alimentario. Seguimos pensando que son problemas que transcurren por carriles independientes, pero no lo son. Sería beneficioso incorporar esa lógica de sistema en nuestra forma de abordar los problemas.

Leyenda: Foto de Programa Nacional A Comer Pescado

¿Qué medidas podrían tomarse para mejorar el acceso de los peruanos, especialmente los más pobres, a alimentos que no solo sean suficientes, sino también nutritivos?

Creo que la educación alimentaria es el punto de partida y no se aborda lo suficiente. No se necesita mucho más dinero para alimentarse adecuadamente; principalmente se requiere conocimiento. Una dieta basada en una mayor proporción de menestras o en un consumo adecuado de proteína puede ayudar a compensar el exceso de grasas y alimentos ultraprocesados, que tienen graves efectos en la salud.

Por lo tanto, propondría un programa de educación alimentaria a todos los niveles de manera continua. En segundo lugar, se debe hacer un esfuerzo mayor para mapear la disponibilidad de alimentos, que es una dimensión de la seguridad alimentaria. No solo debemos educar a las personas sobre qué deben consumir, sino también informar sobre la oferta de alimentos según las épocas del año. Actualmente no tenemos esta información.

Creo que hay una oportunidad para acercar a productores y consumidores. A menudo, en el proceso hay demasiados intermediarios que hacen que estas cadenas se vuelvan excesivamente largas. Son ellos quienes suelen terminan obteniendo beneficios de esto, lo que afecta tanto a los productores como a los consumidores. Por eso, siempre digo que la alianza natural entre las ollas comunes y los pequeños productores es de ganar-ganar. Aquí veo una oportunidad concreta para desarrollar un modelo que aborde la disponibilidad de alimentos más saludables y reduzca la cadena de suministro de alimentos.

Leyenda: Foto de Senasa

El auge de la comida peruana es positivo para el país en muchos sentidos, pero también ha encarecido alimentos como la quinua. ¿Cómo puede Perú encontrar un equilibrio en este sentido, considerando que somos una economía de mercado?

La quinua se ha convertido en un producto muy atractivo para el mercado internacional. Ello atrae a los productores, especialmente a los medianos, debido a la falta de otras alternativas. Sin embargo, esto ha dejado de lado completamente al mercado interno. Ahora es costoso comer un plato de quinua que antes era mucho más asequible. Que uno de nuestros productos insignia con alto valor nutricional no sea disponible ni accesible para parte de la población es paradójico y un problema que contribuye a la inseguridad alimentaria.

Creo que aquí debe haber una intervención que garantice que parte de la producción siga siendo accesible para los hogares que enfrentan mayores dificultades económicas. Debemos pensar en una manera de subvencionar esta franja de la producción con cuidado, porque de lo contrario, lo que está ocurriendo con la quinua hoy podría repetirse con otros alimentos en el futuro, lo que afectaría aún más nuestra seguridad alimentaria en Perú.

Entonces, creo que es necesario no seguir ciegamente las tendencias del mercado. Por ejemplo, implementar medidas de apoyo para los productores de quinua mediante algún tipo de subsidio o asistencia técnica, de modo que puedan tener un destino distinto al mercado internacional sin verse perjudicados. 

Leyenda: Foto de El Comercio

En el ámbito de la agricultura, ¿qué prácticas sostenibles podrían promoverse en nuestro país para mejorar la productividad como parte de la solución a la inseguridad alimentaria?

La agroecología podría ayudar a abordar esta problemática, pues propone el uso de alternativas a los agroquímicos mediante insumos menos perjudiciales y, en algunos casos, más económicos, al tiempo que promueve una producción más saludable de alimentos libres de químicos que siguen el ciclo natural. Sin embargo, aunque existen algunas políticas, marcos institucionales y asociaciones de productores y la sociedad civil que la promueven, aún no hemos logrado que sea una prioridad en la agenda.

Creo que en un momento como este tenemos la oportunidad de cambiar eso. Ya contamos con experiencia en marcha, instrumentos disponibles y conocimiento a nuestro alcance. Lo que falta es que alguien se haga cargo de poner todo esto a disposición para que se pueda implementar de manera efectiva. Hay muchas experiencias de trabajo a nivel del modelo agroecológico en distintas zonas del país que han dado resultado. Esto tiene que ver con el manejo del suelo y el uso de biocontroladores, es decir, de la propia naturaleza, para combatir algunas enfermedades y plagas y así garantizar una alimentación más saludable.

En todo este proceso de generar alternativas innovadoras y creativas, quiero destacar los esfuerzos que los jóvenes están haciendo desde sus distintos espacios en un contexto de crisis agroalimentaria y cambio climático. Son casi dos millones de jóvenes rurales que tienen algo importante que decir sobre esta situación. Trabajo con jóvenes en Ayacucho y en Amazonas en un proyecto que tenemos en marcha, y hay una cantidad de experiencias, conocimientos y emprendimientos que intentan conciliar el manejo sostenible de los recursos con la producción de alimentos saludables. Sin embargo, la difusión sigue siendo muy limitada.

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1 comentario
Mery Terrones Gutierrez - hace 6 meses
Que interesantey valiosa entrevista gracias Silvana. En verdad en Peru y mucho mas en las macroregion Oriente, tenemos gran debilidad en la elaboracion participativos de Planes de seguridad alimentaria, dada al debil liderazgo, escasa articulacion de actores, Situacion agudizado por efectos post covic, prolongados periodos sin lluvia, reduccion de caudales en fuentes, afectando la productividad, precios elevados de alimentos, incipiente fortalecimiento de capacidades